La mayoría de las personas tienden a sobre-estimar el término con que Harry Brearley bautizó en 1913 como Inoxidables a las aleaciones Ferrosas que contienen Cromo, pero la realidad es que los Aceros Inoxidables al igual que cualquier aleación Ferrosa, sí se oxidan o se corroen; si no se da el cuidado y mantenimiento que requieren.

En metalurgia, el acero inoxidable se define como una aleación de acero con un contenido en masa mínimo del 12% de Cromo. También puede contener otros metales, como por ejemplo Molibdeno y Níquel.

Las propiedades de resistencia a la corrosión impartida por el Cromo al Acero inoxidable se debe a su capacidad de combinarse con el Oxígeno para formar en su superficie una cubierta protectora muy delgada de óxido de Cromo (Cr2O3), esta película se adhiere fuertemente y es inerte e insoluble a una gran cantidad de medios corrosivos, esto es lo que se conoce como la capa pasiva de los Aceros Inoxidables.

Esta película de Oxido de Cromo tiene la particularidad de ser fácilmente regenerada o reparada en presencia del Oxígeno, por lo que, cuando sufren algún daño por abrasión, cortes, golpes o son atacadas químicamente, se restablece rápidamente y vuelve a estar en una condición pasiva. Sin embargo, al exponerse esta capa pasiva a ciertas condiciones extremas y específicas, el proceso de regeneración o reparación puede verse comprometido.

Todo metal, incluido el inoxidable, en contacto con el oxígeno se oxida. Lo importante y fundamental es la forma en que se oxida o mejor dicho, los óxidos que se forman. Lo que hace especial al acero inoxidable es que se oxida formando una delgada pátina (Capa fina de óxido de cromo color verdoso), que permanece inalterada sin aumentar su volumen. Además, si esta capa se rasga, más cromo se generaría para oxidarse, lo que daría lugar a una nueva capa protectora, es lo que se denomina regeneración del inoxidable.

Por otra parte, el acero al carbono, reacciona con el oxígeno generando óxidos de hierro que incrementan su volumen a medida que la oxidación continúa, llegando a fisurarse y desprenderse, cuando no dejamos que el inoxidable forme su capa protectora, es cuando vienen los problemas.

 

 

¿Cómo evitar que se oxide el Acero Inoxidable?

En CGA recomendamos algunas prácticas, que permitirán un eficiente cuidado y mantenimiento del acero inoxidable.

Siempre limpiar y secar en el sentido del pulido del acero y no en el sentido contrario o a través de él. Una buena práctica para la limpieza del acero Inox es usar los mismos intervalos usados para la limpieza de vidrios y cristales.

Limpiar regularmente las superficies de polvo y huellas de manos y dedos, utilizando un paño suave, esponja o microfibra humedecidos en agua jabonosa. Nunca usar esponjas o esponjillas de alambre.

Nunca utilizar productos abrasivos ya que producen arañazos sobre la superficie del material.

Es recomendable no usar limpiadores o desinfectantes que contengan CLORO si se encuentran muy concentrados o permanecen en contacto con las superficie durante mucho tiempo. Diluya estos productos  reduciendo al mínimo el tiempo de exposición y siempre enjuagar abundantemente con agua limpia las  superficies.

La limpieza periódica del acero inoxidable es necesaria para mantener una buena apariencia del material y  su capa resistente a la corrosión en buena condición; previniendo la acumulación de polvo y/o suciedad que  pueden convertirse en focos de corrosión y contaminación del material.

Se recomienda usar sprays o cremas abrillantadoras para acero Inox ya que facilitan la limpieza y protegen  el material.

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Contacte a su asesor comercial para una correcta asesoría en la selección y cuidados del acero inoxidable.